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El fracking debe ser prohibido para enfriar el planeta, exigen organizaciones.

diciembre 10, 2015 Add Comment

En el marco de la COP21, organizaciones de la sociedad civil de América Latina pidieron a las/os líderes mundiales reunidos en París prohibir las operaciones de fracking en sus países porque éstas, al emitir grandes cantidades de gases de efecto invernadero, van en contra del objetivo central de las negociaciones: frenar el calentamiento del planeta.

París, Francia. En un pronunciamiento público dirigido a los Estados parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, organizaciones y alianzas nacionales que integran la Alianza Latinoamericana Frente al Fracking piden que las actividades de fracking o fracturación hidráulica sean prohibidas “para enfriar el planeta” debido a que, entre otros impactos, éstas emiten gases de efecto invernadero y contribuyen al calentamiento del planeta. 

Durante el ciclo de extracción, procesamiento, almacenamiento, traslado y distribución de los hidrocarburos no convencionales extraídos vía fracking, se libera metano que, como gas de efecto invernadero, es 87 veces más activo que el dióxido de carbono en un margen temporal de 20 años, lo que provoca mayor calentamiento global, se explica en el pronunciamiento. 

El documento será presentado el viernes 11 de diciembre, a las 10:00 am(hora local), en la Zona de Acción por el Clima, por la Alianza Mexicana contra el Fracking, la Asociación Ambiente y Sociedad, la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), Food & Water Watch, Freshwater Action Network México, la Fundación Heinrich Böll – México, Centroamérica y El Caribe, el Instituto Brasileiro de Analises Socias e Economicas (IBASE) y el Observatorio Petrolero Sur (OpSur). 

Las organizaciones expondrán además la situación que se vive actualmente en América Latina respecto de la fracturación hidráulica. Pese a que el uso de esa técnica experimental es contrario a los compromisos nacionales e internacionales para reducir las emisiones contaminentes, varios países de la región —entre ellos México, Colombia, Argentina, Chile y Bolivia— han iniciado actividades de exploración o explotación de hidrocarburos no convencionales a través del fracking. 

“El fracking está avanzando a ciegas en América Latina, sin que existan estudios integrales y de largo plazo sobre los riesgos y daños graves e irreversibles que puede causar en la salud de las personas y en el ambiente”, dijo Ariel Pérez Castellón, abogado de AIDA. “Las operaciones de este tipo en la región no han respetado derechos humanos fundamentales como la consulta y el consentimiento previo, libre e informado; el derecho a la participación y control social; y el derecho a la información”, manifestó por su parte Milena Bernal, abogada de la Asociación Ambiente y Sociedad. + Según las organizaciones, el fracking se está abriendo paso en comunidades indígenas, campesinas, barrios urbanos e incluso en Áreas Naturales Protegidas. Ello ha ocasionado el desplazamiento de personas y de actividades productivas como la ganadería y agricultura, cuya convivencia con esta técnica es imposible. 

De modo paralelo al inicio de estas operaciones, ha crecido el rechazo a ellas. “Prueba de esto son las redes nacionales e internacionales de oposición a esta técnica, así como los más de 50 municipios que la han prohibido en Argentina, Brasil y Uruguay”, indicó Diego di Risio, investigador del Observatorio Petrolero Sur. + “Como parte de nuestro pronunciamiento, urgimos a los Estados parte de la Convención a la firma de un acuerdo vinculante que reduzca eficaz y oportunamente los gases de efecto invernadero e incorpore a los derechos humanos dentro del texto legal; a la aplicación del principio precautorio para prohibir el fracking; y al impulso de las energías renovables y el desincentivo a la extracción de combustibles fósiles”, expresaron Claudia Campero Arena, investigadora de Food & Water Watch, y Moema Miranda, directora de Ibase.

Tejiendo Páramos.

diciembre 08, 2015 Add Comment

A trece años de haberse realizado el primer Congreso Mundial de Páramos en el municipio de Paipa (Boyacá), muchos de los interrogantes y preocupaciones esbozadas en aquella oportunidad cobran total vigencia hoy en día. 

Por: Felipe Pineda Ruiz / Somos Ciudadanos.

La segunda edición del reciente foro denominado “Tejiendo Páramos” que tuvo lugar el pasado sábado en las instalaciones del Centro Memoria, con la presencia de un puñado de organizaciones, colectivos y asociaciones bajo el auspicio de diversas ONGs y entidades públicas, revivió preocupaciones del pasado agudizadas en tiempo presente. 

El encuentro se convirtió en el espacio perfecto para que todos aquellos actores que trabajan en pro de la conservación de estos ecosistemas montanos intertropicales construyeran, de manera conjunta, mecanismos para frenar la voracidad extractivista de los artífices del despojo (las multinacionales).

La labor protectora de este conglomerado social difuminado a lo largo y ancho de la nación ha sido, desde la arista que se observe, valerosa: el país alberga el 50% del área total de páramos que sobreviven en el planeta (1,9 hectáreas) y el 98% de las especies vegetales que existen en la actualidad en este tipo de hábitat. Un dato adicional: el 70% del agua que se consume en Colombia nace y se distribuye desde estas reservas naturales.

La pugna de la Red Tejiendo Páramos (http://bit.ly/1NDNlYO), eje articulador de este proceso en curso, en sí es de hondo calado y persigue objetivos concretos: frenar aquella sospechosa connivencia del Estado con las compañías minero-energéticas que intentan, a como de lugar, reconfigurar a la fuerza el mapa, la memoria y el territorio nacional amparadas bajo el credo de un inocuo crecimiento económico impulsado por una explotación desregulada, voraz y de regalías porcentualmente bajas, que a la vuelta de la esquina amenaza con extinguir lo más preciado de la nación: nuestros abundantes recursos naturales.

La feria de experiencias al aire libre repleta de carpas, souvenires, olores, sabores y conocimientos de cada agrupación, sirvió como antesala al corto pero significativo espacio de discusión. 

Los guardianes de los bosques y valles alto andinos de Cruz Verde, Amoladero, Sueva, El Verjón, Pisba, Sumapaz, Tasco, La Cortadera, Guerrero, Chingaza y Guacheneque-Rabanal entre otros se hicieron presentes para oponerse férreamente a los 404 títulos mineros que en la actualidad siguen su curso operados en su mayoría por transnacionales en zonas de páramo protegidas (Agencia Nacional de Minería, 2015). 

Las horas de deliberación y acercamiento, de fragor y lucha esbozada en cada intervención, dieron los frutos esperados para vislumbrar canales jurídicos y organizativos que se convertirán, seguramente, en el faro que guíe diversas acciones en las múltiples regiones donde la presencia de estas empresas amenaza con agotar los suelos, las cuencas hídricas, los frailejones, la flora y fauna. 

La utilización de casos paradigmáticos en lo jurídico; la constitución de nodos temáticos; la obligación de actuar en bloque ante cualquier intento de desalojo o despojo; la necesidad de consolidar los grupos de estudio locales con respecto a los tópicos principales y la instrumentalización del arte como herramienta visible de resistencia en los procesos de movilización fueron algunos de los aportes más relevantes entre decenas de intervenciones realizadas por defensores de páramos procedentes mayoritariamente de los departamentos de Cundinamarca y Boyacá. 

Las redes de indignación y esperanza, parafraseando uno de los axiomas del sociólogo y urbanista catalán Manuel Castells, se hicieron presentes en este colorido encuentro de saberes con una generosa cantidad de jóvenes, si se quiere mayoritaria, de diversa extracción geográfica y social.

El recambio generacional por la defensa del agua, la vida y el territorio, sin duda, está asegurado con este contingente de noveles activistas pletóricos de conocimientos. Sin duda se vislumbra en el corto plazo, con esta nueva camada, una nueva extensión de la lucha ambiental esta vez desde ámbitos versátiles como lo son el arte, la academia y la comunicación para contraponerse a la avasallante, excluyente y falaz tecnocracia criolla.

Twitter: pineda0ruiz

Las represas hidroeléctricas: fábricas de gases invernadero.

diciembre 07, 2015 1 Comment

Por: Pablo Astudillo / El Quinto Poder
El Primer principio de la Termodinámica establece, en palabras muy simples, que la energía no se pierde; se puede transformar, pero no crear o destruir. Y este principio se aplica, obviamente, a los organismos vivos y a la materia orgánica. Cuando un organismo muere, muchos procesos químicos ocurren, que terminan en la transformación del cuerpo en otro tipo de material, en otra forma de energía. Los organismos vivos se componen mayoritariamente de cuatro elementos químicos: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno.
Cuando se construye una represa, grandes cantidades de material orgánico quedan sumergidas, las que sufren un proceso de descomposición que termina con la formación de gases como dióxido de carbono (CO2), óxido nitroso (N2O) y metano (CH4), que son emitidos a la atmósfera induciendo el efecto invernadero (por lo que se les conoce como GHG, del inglés "greenhouse gases"). Las emisiones de una represa dependen de la profundidad, del tamaño, del ecosistema sobre el cual se construyó, la temperatura, entre otros factores. Represas de gran altura producen un fenómeno adicional: al pasar el agua por las turbinas y salir de la represa, se produce un cambio en la presión del agua que libera más gases (de manera parecida a cuando abrimos una botella de bebida; cambia la presión, liberándose gas). Se estima que el 40% del CH4 y el 70% del CO2 liberado por las represas se debe precisamente a este fenómeno. Río abajo, continúa el proceso de liberación de gases, el que se puede extender por kilómetros.
Respecto del reservorio de agua, existe liberación de gases en la interfase entre agua y aire, y liberación de gas (principalmente metano) en burbujas, proceso que puede explicar hasta la mitad de la producción de metano sólo en el reservorio. En promedio, una represa puede liberar hasta 40 kilogramos de CH4 por kilómetro cuadrado al día, en zonas de alta riqueza de material orgánico, como en un bosque. Si una represa tiene un tamaño de 10 km2, puede liberar al año 146.000 kilos de metano en promedio. La superficie total de los embalses del proyecto de HidroAysén es de casi 60 km2.
Otro concepto importante es el de "potencial de calentamiento global" o GWP (del inglés "Global Warming Potential"), y se refiere a que ciertos gases son más poderosos que otros en su capacidad de producir calentamiento global. En este sentido, el metano tiene un valor de GWP de 25 veces más que el CO2a corto plazo, mientras que a largo plazo este valor es de 70 veces. Usando el valor a corto plazo, nuestra represa teórica de 10 km2 emitiría, sólo en metano, un GWP equivalente al de 3.650 toneladas de CO2 al año. A este valor hay que sumar el de la emisión de CO2 propiamente tal, y el de la emisión de N2O, el que tiene un valor de GWP 300 veces mayor que el del CO2. Cálculos de algunos investigadores demuestran que, incluso, producir una determinada cantidad de energía mediante hidroelectricidad, al considerar los GHGs emitidos, contamina de igual manera o más comparado a si la misma energía se hubiese obtenido con combustibles fósiles.
Un tercer aspecto, convenientemente olvidado por la defensa de los grandes proyectos hidroeléctricos, es consecuencia directa del llenado de la represa y la construcción de obras asociadas: la deforestación de las especies vegetales acaba con importantes extensiones de sumideros de CO2. Cuando un árbol desaparece, lo que desaparece es, desde un punto de vista instrumental, una máquina capaz de absorber CO2 y, lo que es aún más increíble, transformarlo en oxígeno. Cuando hablamos de un solo árbol, no pareciera ser gran problema. Pero cuando hablamos de kilómetros cuadrados de bosques que quedarán sumergidos, más la tala para la construcción de caminos, más… son otras varias toneladas de CO2 que dejan de ser absorbidas y convertidas en oxígeno durante años. La reforestación no compensa esta pérdida; pueden pasar varios años antes de que un árbol recién plantado llegue a absorber la misma cantidad de CO2 que un organismo adulto. Otro daño ecológico de suma importancia es el asociado a la destrucción o alteración de los cauces de los ríos intervenidos por la represa. Material orgánico e inorgánico escapa de la represa y contamina el lecho del río, aumentando las concentraciones locales de carbono y nitrógeno (entre otros elementos).
La alteración de los cauces de los ríos por las represas puede ser catastrófica; existe cierto consenso científico sobre la construcción de la represa de las Tres Gargantas (la más grande del mundo), en China, como la causa de la extinción del Delfín de Agua Dulce del río Yangtsé.
Uno puede perder fácilmente la perspectiva respecto a estos números, así que los pondremos en contexto con un ejemplo. Investigadores brasileños han determinado, tanto por modelamientos como con mediciones en terreno, los niveles de emisión de gases GHGs para centrales en su país. Dos ejemplos son las centrales Miranda y Xingó, cuyas superficies son 50,6 km2 y 60 km2, respectivamente (tamaño similar al proyectado por el conjunto de las represas de HidroAysén). Ambas represas juntas emiten al año más de 3.620 toneladas de metano, equivalentes a más de 90.600 toneladas de CO2. Además, emiten casi 150 mil toneladas de CO2. En el contexto global, se estima que las represas contribuyen con cerca del 4% de los gases GHGs emitidos por el hombre. Incorporar la emisión de metano ha sido difícil; hasta hace menos de cinco años atrás, no se había contabilizado al metano emitido por las represas en la suma global. Hoy, los estudios científicos permite concluir que las emisiones de metano por parte de las represas constituyen entre el 20% y el 30% del total emitido por el hombre, y se convierte en la principal fuente antropogénica de este gas.
Para el caso de HidroAysén, los datos de otras represas permiten inferir que tendrá importantes consecuencias ambientales, pero este tema se abordará en otra ocasión por razones de espacio. No obstante, los datos publicados para varias represas son suficientes para concluir que difícilmente se puede calificar a la energía hidroeléctrica como una "energía limpia": emisión de CO2 y metano, fin de la captura de CO2 por deforestación, daños a los ecosistemas adyacentes, y sólo considerando las represas, ignorando obras asociadas y líneas de transmisión. Los chilenos debemos informarnos para que, de una vez por todas, no se juegue con nosotros y no se nos trate de engañar con falsas promesas de energías limpias que, a fin de cuentas, están muy lejos de serlo.

Quebrada Manzanares: paradigma de transformación ambiental.

noviembre 30, 2015 Add Comment

La quebrada Manzanares, en el periodo de la colonia española, se convirtió en uno de los abastecedores principales de agua de la antigua Santa Fe. 

Por: Felipe Pineda Ruiz / Periódico El Quijote.


La urbe no solo se nutre de concreto, polución y caos. En sus goteras y el perímetro de su área rural yace uno de los manantiales hídricos más ricos del país: la cordillera oriental, colmada de una amplia gama de ríos apaisajados por frailejones, bosques, cumbres escarpadas, neblina y una variedad exuberante de tonos verdes y azules que le devuelven la esperanza a quien contempla su majestuosidad imponente.

Por esos zigzagueantes caminos, hace un puñado de siglos, los Muiscas transitaban y le daban vida a la leyenda de Bachué que, según el mito creado, pobló la tierra al irrumpir súbitamente de una de las decenas de lagunas de la región. De allí los sacrificios y ofrendas de nuestros antepasados y su devoción hacia el agua.

Nuestra localidad hace parte de esa maravillosa tradición ancestral y uno de los cerros emblemáticos de tan entrañable territorio que la compone, Guadalupe, es una de las fuentes hídricas más prolijas de la capital.

En la parte alta de Guadalupe se encuentra la quebrada de Santa Isabel, que alimenta con su caudal menor a la quebrada Manzanares, la cual transita por los territorios del Centro Oriente de manera serpenteante, llenando de color en su recorrido a los barrios La Peña, El Guavio y Egipto Alto.

Esta fuente hídrica, perteneciente a la cuenca del río Fucha, tiene 2478 metros de longitud y abarca una zona de manejo y cuidado ambiental de 32.705 metros cuadrados.
La quebrada Manzanares, en el periodo de la colonia española, se convirtió en uno de los abastecedores principales de agua de la antigua Santa Fe. Los primeros molinos posibilitaron la creación de aquellos incipientes acueductos municipales. La pureza de su caudal convertiría a Manzanares en uno de los lugares de recreo preferidos por los santafereños durante varias décadas hasta principios del siglo XX.

El crecimiento desbordado de Bogotá, la urbanización desmedida del corredor este capitalino, la deforestación producto de la tala indiscriminada de árboles sumado a los incendios y las quemas al igual que la ausencia de infraestructura han hecho mella en decenas de quebradas que emergen de las entrañas de los cerros orientales.

Del deterioro son testigos de primer orden los moradores de los barrios por los cuales cruza esta histórica cuenca en la parte alta de la Localidad Santa Fe “tenemos problemas serios con la contaminación del río: en estos últimos años se hizo común ver tubos, materiales de construcción, latas, zapatos y hasta animales muertos” afirma Gustavo Gutiérrez, un trabajador de la construcción habitante del barrio Egipto Alto, quien ha visto la evolución, no solo del barrio sino la involución devenida en contaminación de la quebrada Manzanares.

Sin embargo, no todo ha sido desesperanza para el futuro de este emblemático caudal acuífero ya que, a mediados de 2014, un grupo de entusiastas líderes sociales y barriales, encabezados por Ruby Quijano, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Altos de Egipto y dirigentes como Pablo Hernández, Víctor Leguizamón entre otros, decidieron aunar esfuerzos para evitar que el río, que delinea el mapa y el territorio del Centro Oriente, perezca.

De esta preocupación generalizada nació “Recuperando por la vida y la paz la quebrada Manzanares” proyecto de participación comunitaria en gestión de riesgos financiado con aportes del Instituto para la Gestión del Riesgo (IDIGER), que empezó a ejecutarse a finales de octubre del año pasado.

La iniciativa ha permitido que las mismas comunidades se involucren en el rescate del río, limpiando el cauce de escombros y elementos, y ha hecho posible un proceso de empoderamiento de los habitantes en torno a la importancia del agua, el medio ambiente y el entorno.

“Hemos logrado en estos pocos meses de ejecución del proyecto resultados maravillosos: las personas han cambiado sus prácticas y su manera de cuidar el río: ya no arrojan residuos domiciliarios, materiales peligrosos ni artefactos electrónicos. Estamos felices porque los niños han vuelto a transitar por los bordes y jugar, los habitantes de calle han salido al ver tantas personas volcadas de nuevo en la quebrada. Todo cambió” nos cuenta Ruby Quijano, artífice de este proceso de transformación exitosa de un entorno hasta hace poco teñido del blanco y negro de la contaminación, las enfermedades y la desesperanza.

En Egipto Alto, el color ha retornado con la descontaminación y mantenimiento de la quebrada. Como por arte de magia los lazos de amistad y fraternidad han aumentado gracias al proyecto, cambiando el arquetipo de convivencia, hasta ahora caótico, por uno más humano, colectivo y seguro.

Pero no solo este paradigma de trabajo vecinal ha estado circunscrito a la remoción de materiales extraños de la quebrada. Parte de la ejecutoria incluye la siembra de plantas vegetales nativas; la poda periódica del pasto kikuyo; la erradicación de plagas y vectores; la extinción de los vertimientos de aguas y la pedagogía ambiental que incluye la elaboración de murales alusivos a la conservación de la flora y fauna así como los recursos hídricos.

En el proceso de elaboración de esta crónica, se pudo constatar el cambio que este enclave de los cerros orientales ha experimentado. En clara consonancia con los lineamientos matriz de la Bogotá Humana, que plantea el ordenamiento de la ciudad en torno al agua para mitigar los efectos del cambio climático, se sugiere desde estas líneas periodísticas, replicar este tipo de iniciativas en diferentes localidades de la capital.

Twitter: @pineda0ruiz 
Sogamoso con grietas y sin agua por trabajos de la petrolera Maurel & Prom.

Sogamoso con grietas y sin agua por trabajos de la petrolera Maurel & Prom.

noviembre 19, 2015 Add Comment

Desde hace 3 años la exploración sísmica de la zona afectó los cuerpos de agua subterráneos resecando los suelos de la región. 

En efecto, las explosiones agrietaron el suelo y generaron afectación en el abastecimiento de este recurso hídrico. 

 Los habitantes de zonas rurales y urbanas de este pueblo en Boyacá, se resignaron a vivir entre grietas. Sus casas tienen afectaciones severas que han hecho que varios de ellos desalojen los predios en prevención a la caída de los muros, según Noticias Uno. 

Esa es quizá la afectación más visible de más 2 años de estudios exploratorios de la compañía Geofísica Latinoamericana (CGL) contratista de Maurel & Prom (M&G) que no encontraron fuentes de hidrocarburos en esas zonas. Desde el 2.009 la compañía francesa puso los ojos sobre el departamento de Boyacá. 

Inició con el bloque Muisca con trabajos de exploración sísmica bidimensional en los municipios de Tota, Pesca, Toca, Cuítiva y Aquitania. Paralelo a este en 2012, inició el proyecto MNorte 2.012 3D, con el fin de obtener información del subsuelo y la estructura geológica de lugares como Firavitoba, Sogamoso, Iza, Cuítiva, Tota y Pesca, como recuerda El Tiempo. 

En Sogamoso se utilizó el método de exploración sísmica que consiste en la utilización de una fuente artificial, el sismigel, con el que se detectan ondas acústicas que se propagan por el subsuelo para localizar rocas que almacenan petróleo o gas. “Ellos perforaron esa capa que retenía el agua y se está filtrando”, comenta el ingeniero civil, Vicente Caro. 

Las explosiones agrietaron el suelo y generaron afectación en los cuerpos de agua. En consecuencia los aljibes de las casas y las fuentes de agua de las veredas se secaron; los suelos y actividades como el cultivo y la ganadería en la región se vieron afectadas.

En Firavitoba ¿minería o medio ambiente?

noviembre 16, 2015 Add Comment

Las transnacionales y particulares se benefician pagando poco y sacando grandes ganancias de nuestros recursos naturales no renovables en Firavitoba (Boyacá). 

Por: Myriam Yaneth Acosta Salamanca* / Colectivo por la proteccion de la Provincia de Sugamuxi.

El Comité de ambiente y desarrollo sostenible de la veeduría ciudadana, investigó qué concesiones mineras existían hasta la fecha y con sorpresa nos encontramos 45 concesiones a personas particulares, jurídicas y transnacionales; y 5 solicitudes. 

El municipio tiene un área de 10997,6 hectáreas de las cuales el 42% esta concesionadas y solicitadas, representadas en 4633,1957 hectáreas y el 58% del territorio queda libre, representado en 6364,4042 hectáreas, esta parte corresponde a la parte plana del municipio. 

El 23 mayo de 2013, se radicó un derecho de petición al señor Alcalde Luis Edilberto Pedraza, indagando por los Planes de Manejo Ambiental, los impuestos, las regalías, cuánto pagan por tonelada de caliza al municipio, quien responde al costo ambiental... La respuesta fue desalentadora. En el Despacho de la Alcaldía no reposa ningún plan de manejo ambiental, a la vez los solicitó a cada propietario los planes de manejo y los estudios de impacto ambiental. 

Las empresas Holcim, Argos y Oriente se limitaron a contestar que se encontraban en Corpoboyacá. Los demás dueños de concesiones no respondieron a las solicitudes. Las empresas Cementos Argos, Holcim, Cementos Tequendama y Minería CFC tienen licencia ambiental para explotar y transportar caliza, una de ellas tritura la piedra, estas actividades se desarrollan en las veredas Las Monjas, Irboa, Diravita Alto y Diravita Llano. 

MINERÍA SÍ PERO NO ASÍ 

Las transnacionales y particulares pagan poco y sacan grandes ganancias de nuestros recursos naturales no renovables. Es desarrollo y crecimiento para los dueños de estas empresas, entran con mentiras, prometiendo empleo, dicen que cumplen la parte social, que todos se benefician pero hasta el momento no se ha visto. Dan empleo por unos meses a unos, y a otros ni siquiera los tienen en cuenta dan cualquier excusa de enfermedad para no darles el trabajo. También se presenta contaminación por polución en las explotaciones y en las vías dañando los pastos, la formación de cráteres sin ninguna medida de protección, el estéril regado por los cauces de las quebradas de escorrentía que van a desembocar al río Chiquito. 

Están ocasionando un detrimento al patrimonio ambiental porque la carga del pasivo ambiental y social les queda a los habitantes del municipio de Firavitoba. Además se ha presentado desplazamiento poblacional en la vereda Irboa por la compra masiva de terrenos en los cuales han sembrado más de 200 hectáreas de eucalipto, sin dar explicaciones a la comunidad, pero la empresa Argos si tiene claro sus objetivos porque estos árboles al crecer absorben el agua y fracturan la roca, de esta manera no han necesidad de enterrar explosivos como la dinamita para sacar la caliza solo será necesario la maquinaria.

* Myriam Yaneth Acosta Salamanca es miembro del colectivo por la proteccion de la provincia de Sugamuxi.